Viernes 05 de julio

Primera lectura

Lectura de la profecía de Nahum 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7

He aquí sobre los montes

los pies del mensajero

que proclama la paz.

Celebra tus fiestas, Judá,

cumple tus votos,

que no pasará más por ti el perverso;

se acabó la destrucción.

Pues restaura el Señor

la dignidad de Jacob y de Israel:

los desoladores los habían asolado

habían destrozado sus sarmientos.

¡Ay de la ciudad sanguinaria,

toda ella mentira,

llena de rapiña,

insaciable de botín!

Ruido de látigo,

estrépito de ruedas,

galope de caballos,

brincos de carros,

asalto de caballería,

brillo de espadas,

fulgor de lanzas,

heridos sin cuento,

montones de muertos,

cadáveres sin fin,

tropiezan en cadáveres.

Echaré sobre ti inmundicias,

te deshonraré públicamente.

Todo el que te vea

huirá de ti diciendo:

«¡Nínive está devastada!

¿Quién se compadecerá?

¿Dónde encontraré quien te consuele?».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Dt 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41

R/. Yo doy la muerte y la vida.

El día de su ruina se acerca,

y se precipita su destino.

El Señor hará justicia a su pueblo,

y tendrá piedad de sus siervos. R/.

Pero ahora mirad: soy yo, solo yo,

y no hay dios fuera de mí.

Yo doy la muerte y la vida,

yo hiero y yo curo. R/.

Cuando afile el rayo de mi espada,

y empuñe en mi mano el juicio,

tomaré venganza de mis enemigos

y daré su paga a los que me aborrecen. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino».

Palabra del Señor.

Reflexión

Las palabras de Jesús parecen como una continuación de la reprimenda que ayer había dirigido a Pedro, al que no le gustaba oír hablar de la cruz.

Jesús avisa a sus seguidores que, al igual que él mismo, en su camino hacia la Pascua, a todos ellos les tocará «negarse a sí mismos», «cargar con la cruz», «seguirle», «perder la vida». Y así la ganarán y recibirán el premio definitivo. Parecen y son paradojas: pero se trata de los caminos de Dios, muy distintos de los nuestros. José aldazabal (Tiempo Ordinario).

«No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor —por los padres, los hijos, la familia, los amigos, también por los enemigos—, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse por la justicia y la paz. Asumiendo esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que “quien perderá la propia vida [por Cristo], la salvará”. Es un perder para ganar.» (Homilía de del Papa Francisco, 19 de junio de 2016).