Oremos el rosario en familia

En el mes de mayo, la Iglesia nos invita a reflexionar y a valorar la presencia de la Virgen María en nuestra vida, Por eso, este mensaje motiva a tener en cuenta la oración del rosario en familia.

El Papa San Juan Pablo II proclama en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Maríae (16 de octubre de 2002): “El Rosario es, desde siempre, una oración de la familia y por la familia… Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria. La familia que ora unida, permanece unida. El rosario es una oración que ayuda particularmente para reunir a la familia… La familia que ora unida el Rosario reproduce en cierto modo el clima de la casa de Nazaret: Jesús está en el centro, se comparten con él alegrías y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos, se obtienen de él la esperanza y la fuerza para el camino. Es hermoso y fructuoso confiar también a esta oración el proceso de crecimiento de los hijos… Orar el rosario por los hijos, y, mejor aún, con los hijos” (nn. 41-42).

La oración del rosario ayuda a la familia a perseverar en la gracia porque estimula a acudir con frecuencia a los sacramentos, centrados en la Eucaristía. La familia no puede mantenerse si no se apoya en la gracia y en la oración.

La familia cristiana que ora el rosario no sólo recuerda el estilo de vida de Nazaret, sino que trata de hacerlo vida imitando las virtudes de la Virgen Madre, de San José como padre tutelar y del Niño Jesús, el mejor de los hijos.

El padre de familia aprenderá de San José a cumplir la voluntad de Dios en la entrega amorosa a su mujer y a sus hijos, en el desvelo, en la atención, en el diálogo, en el saber escuchar, en el trabajo, en el perdón, en la paz, en la alegría…

La madre de familia aprenderá de la Virgen María a vivir entregada a su marido como a Cristo, tratando de ayudarlo, de comprenderlo, de compartir responsabilidades en clima de caridad, humildad, paz y alegría.

Los hijos de familia aprenderán de Jesús a amar a sus padres, a acoger sus enseñanzas, a obedecer, a estudiar y trabajar, a ayudarlos, a compartir… a vivir en serenidad, paz y alegría.

En conclusión, la familia que ora el rosario permanece unida. Unida a Cristo y a la Iglesia porque perseveran en la gracia ayudados por la Virgen María.