Nuestra Parroquia

Historia de la Parroquia

El libro I de bautismos se abre con esta declaración: “Esta parroquia se creó el 15 de diciembre de 1964 y fue inaugurada el 1 de enero de 1965”. Sin embargo, los textos oficiales indican que la parroquia fue erigida por decreto del 15 de noviembre de 1965. La Iglesia fue dedicada a San Clemente María Hofbauer en el sesquicentenario de su muerte.

El P. Julián Ladrón de Guevara llegó a Medellín como superior y párroco en 1963 y en agosto de 1968 comenzó la construcción del nuevo templo. El arzobispo Tulio Botero Salazar envió una carta muy elogiosa a los redentoristas, quienes en tan poco tiempo habían edificado una iglesia funcional en consonancia con los tiempos postconciliares.

El 20 de diciembre de 1970 monseñor Ocampo, obispo dimisionario de Tunja, consagra la nueva iglesia. En ese mismo año la comunidad devolvió a la curia la parroquia de Guadalupe, que había administrado durante varios años.

Culminada la iglesia, era urgente construir residencia para la comunidad. La pobreza y la estrechez en que habitaban estaban a la vista los feligreses. Hasta 1971 la comunidad vivió en la antigua casa de la finca con muchas incomodidades. Por ello, se encomienda a la Dra. Yolanda Gómez la elaboración de los nuevos planos. La nueva casa comienza a construirla el P. Guevara en 1972. En abril de 1976 se terminan los trabajos de demolición de la casa antigua y se construye el muro sobre la calle 53, llamado “el muro de las lamentaciones”, por los múltiples debates que generó.

Desde la construcción del templo, se ha ido ampliando la planta física; la parroquia cuenta con amplios salones para reuniones de pastoral con jóvenes, niños y adultos; también se llevan a cabo talleres de capacitación y formación de la comunidad.

Con ocasión de las bodas de plata de la fundación de los redentoristas en Medellín, el 14 de febrero de 1987 se inaugura el culto al Milagroso. Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, acompañado de los señores obispos Ramón Mantilla Duarte y Bernardo Arango, de un nutrido número de sacerdotes y con la presencia de muchos fieles, invita a la conversión y renovación espiritual para Antioquia.

En este mismo año, el P. Fabio Morales (provincial) pide el permiso al ordinario del lugar para cambiar el crucifijo del altar por una imagen del Milagroso y aclara que no pretende convertir el templo de San Clemente en santuario del Señor de los Milagros. La respuesta positiva ha sido un logro para la ciudad y para los pueblos vecinos, por la devoción que tienen al Milagroso y las esperanzas de que cese de la violencia.

Durante las décadas de los 80 y 90, Medellín fue noticia a nivel nacional e internacional, debido a las altas tasas de violencia que registraba sobre todo por el alto índice de homicidios.

En cuanto a la labor pastoral, la parroquia San Clemente presta un excelente servicio al pueblo de Dios. En los comienzos fue muy activa la predicación de retiros y misiones. Actualmente hay varios grupos sólidos en el campo apostólico.

A partir del 9 de noviembre de 2002 y para fomentar la oración personal, se dio apertura a la capilla de adoración diurna y el camarín del Señor de los Milagros.

La dimensión misionera sigue acompañando esta parroquia en su labor evangelizadora en los sectores que la conforman, en los grupos apostólicos, en la solidaridad con “dos parroquias hermanas” mediante la pastoral social organizada, en la ayuda a migrantes y en la disponibilidad para estar al servicio del Evangelio en nuevas propuestas.