Martes 31 de mayo

Primera lectura

Del Libro de Sofonías 3, 14-1

Canta, hija de Sión,

da gritos de júbilo, Israel,

gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén.

El Señor ha levantado su sentencia contra ti,

ha expulsado a todos tus enemigos.

El Señor será el rey de Israel en medio de ti

y ya no temerás ningún mal.

Aquel día dirán a Jerusalén:

“No temas, Sión,

que no desfallezcan tus manos.

El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador,

está en medio de ti.

Él se goza y se complace en ti;

él te ama y se llenará de júbilo por tu causa,

como en los días de fiesta”.

Aparté de ti la desgracia

y el oprobio que pesa sobre ti”.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6

R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

«Él es mi Señor y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación».

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación. R.

«Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso». R.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia – como lo había prometido a nuestros padres – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra de Dios.

Reflexión

El evangelista nos dice que «se levantó María y se fue con prontitud» (v. 39) hacia Isabel: apresurada, no ansiosa, no ansiosa, sino con prontitud, en paz. «Se levantó»: un gesto lleno de preocupación. Podría haberse quedado en casa para prepararse para el nacimiento de su hijo, en lugar de eso, se preocupa primero de los demás que de sí misma, demostrando, de hecho, que ya es una discípula de ese Señor que lleva en su vientre. El evento del nacimiento de Jesús comenzó así, con un simple gesto de caridad; además, la auténtica caridad es siempre el fruto del amor de Dios. (Papa Francisco. Ángelus, 23 diciembre 2018)