Lunes 30 de mayo

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1-8

Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».

Contestaron: «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».

Él les dijo: «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».

Respondieron: «El bautismo de Juan».

Pablo les dijo: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».

Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,

huyen de su presencia los que lo odian;

como el humo se disipa, se disipan ellos;

como se derrite la cera ante el fuego,

así perecen los impíos ante Dios. R/.

En cambio, los justos se alegran,

gozan en la presencia de Dios,

rebosando de alegría.

Cantad a Dios, tocad a su nombre;

su nombre es el Señor. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,

Dios vive en su santa morada.

Dios prepara casa a los desvalidos,

libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Palabra del Señor.

Reflexión

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos sigue mostrando cómo la Evangelización toma fuerza y se convierte en una prioridad para los discípulos, quienes al igual que nosotros estamos invitados a comunicar en nuestra vida, la fe y la gracia de Dios.

En el Evangelio, los discípulos en un diálogo con Jesús, reconocen que él, es el Hijo de Dios, afirmación que es cuestionada frente a la respuesta que ellos darán más adelante cuando lo dejan solo. Jesús por su parte los anima y alienta a tener fuerza y valor para las dificultades que tendrán que enfrentar. Acojamos las palabras de Jesús para nuestra vida que muchas veces flaquea ante las dificultades, pongamos en Jesús nuestra confianza y tengamos la certeza que él nos acompaña y estará siempre con nosotros.

HYS