Lunes 18 de julio

Primera lectura

Lectura de la profecía de Miqueas 6, 1-4. 6-8

Escuchad lo que dice el Señor,

el pleito del Señor con su pueblo.

«En pie, pleitea con las montañas,

que escuchen tu voz las colinas».

Escuchad, montañas, el pleito del Señor,

vosotros, inalterables cimientos de la tierra:

el Señor pleitea con su pueblo,

con Israel se querella.

«¿Pueblo mío, ¿qué te he hecho?,

¿en qué te he molestado?

¡Respóndeme!

Yo te saqué de Egipto

y te libré de la servidumbre.

Yo te envié a Moisés,

Aarón y María».

¿Con qué me presentaré al Señor

y me inclinaré ante el Dios excelso?

¿Me presentaré con holocaustos,

con terneros de un año?

¿Le agradarán al Señor mil bueyes,

miríadas de ríos de aceite?

¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta,

el fruto de mis entrañas por mi pecado?

Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno,

lo que el Señor quiere de ti:

tan solo practicar el derecho,

amar la bondad,

y caminar humildemente con tu Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Sal 49, 5-6. 8-9. 16bc-17. 21 y 23

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Congregadme a mis fieles,

que sellaron mi pacto con un sacrificio».

Proclame el cielo su justicia;

Dios en persona va a juzgar. R/.

«No te reprocho tus sacrificios,

pues siempre están tus holocaustos ante mi.

Pero no aceptaré un becerro de tu casa,

ni un cabrito de tus rebaños». R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos

y tienes siempre en la boca mi alianza,

tú que detestas mi enseñanza

y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?

¿Crees que soy como tú?

Te acusaré, te lo echaré en cara.

El que me ofrece acción de gracias,

ese me honra;

al que sigue buen camino

le haré ver la salvación de Dios». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo».

Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Palabra del Señor.

Reflexión

El pleito de Dios contra su pueblo nos recuerda las «lamentaciones» que cantamos el Viernes Santo mientras vamos pasando a adorar la Cruz: «Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido? ¡Respóndeme!».

No tenemos que pensar siempre en el pueblo judío y su ingratitud, sino en nosotros mismos, que hemos sido favorecidos aun más que ellos y podemos merecer la queja de Dios.

Tal vez necesitamos que nos recuerden que ser misericordiosos con los demás y humildes en la presencia de Dios es la mejor actitud que se nos pide como personas creyentes.

El gran signo que Dios ha hecho a la humanidad, de una vez por todas, se llama Cristo Jesús. Lo que ahora sucede es que cada día, en el ámbito de la Iglesia de Cristo, estamos recibiendo la gracia de su Palabra y de sus Sacramentos, y, sobre todo, estamos siendo invitados a la mesa eucarística, donde el mismo Señor Resucitado se nos da como alimento de vida verdadera y alegría para seguir su camino.

José Aldazabal (Tiempo Ordinario).