La rutina

Hay un pequeño e insignificante animalito que puede entrar en el árbol sano y robusto del amor de la pareja como un comején destructor: es la rutina. No se la nota, no se la siente, no se la identifica, pero puede hacer estragos en la vida de la pareja.

Una causa que origina la rutina es la costumbre. Nos vamos acostumbrando a los mismos lugares, los mismos gestos, las mismas experiencias cotidianas. En la época del noviazgo habíamos idealizado a la persona. La veíamos perfecta, sin defectos, un ser maravilloso. Pero al convivir con la misma persona mucho tiempo, al compartir tantas horas uno junto al otro, vamos captando esa persona como es: un ser bueno, pero limitado. Muchos al encontrar esta realidad despiertan de su ilusión y siguen empeñados en continuar uno junto al otro con nuevas fuerzas y nueva madurez. Otros, al ver que su ídolo ha caído, se van en busca de otro nuevo ídolo, hasta que les dure el encanto… y así van de fracaso en fracaso.

¿Cuáles son los efectos de esta vida rutinaria?

– Eldesencanto de la vida, de la convivencia y del amor mutuo.

– La desilusión y la falta de entusiasmo.

Ese empeño que teníamos por la otra persona decae. Ese impulso para construir ideales juntos: un hogar, una casa, unos proyectos de vida, decae. Y comenzamos a dejar que las cosas pasen.

He aquí algunos pasos que pueden emplear para vencer el peligro de la rutina:

  • Ámense, porque el amor mismo hace que cada cosa pequeña se engrandezca.
  • Sean creativos e ingeniosos para idear los detalles: detalles en el hablar, en sus comportamientos, sorprender a la persona con algo nuevo.
  • Participen en la Eucaristía dominical para luego volver con renovadas energías a la existencia cotidiana.
  • Tengan en cuenta la experiencia de Dios, que es siempre fuente de novedad. “He aquí que hago nuevas todas las cosas”, dice la escritura (Ap 21,5).
  • Procuren cada día descubrirse como seres nuevos, con nuevas facetas y nuevos horizontes.
  • Por encima de todo, mantengan la presencia de Dios en sus vidas, que los hará ser siempre uno para el otro regalo novedoso y les ayudará a renovar todas las cosas.

P. Guillermo Giraldo CSsR