La Palabra de Dios en el hogar

Reciban un cordial saludo en Cristo y María, ellos son los baluartes de nuestra vida. En esta ocasión encontrarán un breve mensaje sobre la importancia de leer, meditar y practicar la Palabra de Dios en familia.

El evangelio según san Mateo nos dice: “Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un imprudente que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre”. (Mt 7, 24-27).

Son muchos los hogares que han querido edificar su vida sobre la arena movediza del dinero, de los bienes materiales, de la fama y del placer transitorio. No han puesto su base firme en el Señor ni en el cumplimiento de su voluntad y su Palabra. Y al llegar las dificultades esas familias se arruinaron.

El hogar que ustedes están construyendo no puede ser así: debe estar bien fundamentado, en la roca firme que es Cristo y su reino. Su hogar debe fundamentarse en los más finos valores del evangelio: la pureza, la rectitud, el servicio generoso a los demás, el amor, la paciencia, el silencio.

El que desconoce la Palabra de Dios termina por desconocer a Jesucristo. La palabra de Dios la encontramos de modo excelente para nosotros en la Santa Biblia. Cada vez que la leemos escuchamos la voz de Dios. La lectura de las Sagradas Escrituras es un signo de la presencia de Dios en la vida familiar.

La Sagrada Escritura nos revela el amor que Dios nos tiene. Nos enseña cómo llevar las dificultades de la vida y como perdonar a los demás. La Biblia es Dios mismo con nosotros hablándonos y orientándonos al bien.